La Pieza del mes

Junio de 2020

 

Tesoro de Monroy

Siglo I a. de C.

Plata

 

 

El tesoro de Monroy apareció el 7 de febrero de 1964, cuando un pastor al cavar la tierra en la finca «Parapuños de Varela», encontró 24 monedas de plata, los conocidos denarios romanos, vocablo que dio origen a la palabra dinero. Se trata de lo que en Numismática se denomina tesoro. Este es el nombre que reciben los conjuntos o depósitos de monedas formados y ocultados intencionadamente por su dueño, quien tenía la intención de recuperarlos, pero no lo logró. La preocupación de los propietarios era que su riqueza estuviera a buen recaudo, sobre todo en momentos de amenaza y guerra para evitar su saqueo por las tropas o su requisamiento por las autoridades. Normalmente al desaparecer la causa que había motivado su ocultación, la mayoría de los tesoros eran recuperados por sus propietarios o familiares, que volvían a poner en circulación las monedas.

Como hemos dicho, el tesoro está formado por 24 monedas, dos de las cuales están incompletas; se trata de denarios romanos acuñados durante la República. Atendiendo a las cecas, la moneda más antigua fue acuñada en Roma entre los años 192-181 a. C. y la más reciente, en el año 80 a.C. Pocos meses después de este hallazgo apareció otro tesoro de mayor tamaño en el pueblo de Valdesalor, 34 kilómetros al sur, que estaba formado por 160 denarios de idénticas características y cronología que el de Monroy. En Valdesalor la moneda más reciente fue acuñada en el año 81 a. C. y, por tanto, extraviada en las mismas fechas.

La fecha del ocultamiento en ambos casos viene dada por la moneda más moderna de cada conjunto pudiéndose establecer la fecha de su escondite a partir del sublevamiento del pretor romano Quinto Sertorio, que, desde su posición en Hispania, se levanta contra el poder de Roma, lo que origina las llamadas «Guerras Sertorianas». Apoyado en el descontento de algunos pueblos prerromanos, entre ellos los lusitanos, se enfrentó a las autoridades de Roma; en el 79 a. C. la República decide enviar al general Quinto Cecilio Metelo contra Sertorio. Las huellas de este enfrentamiento son evidentes en el yacimiento de Cáceres El Viejo, situado a unos kilómetros entre ambos tesoros, un campamento ya existente que Quinto Cecilio ocupa y al que da su nombre, Castra Caecilia.  En el 78 a. C fue arrasado por los lusitanos, que apoyaban a Sertorio, momento en el cual tal vez algunos soldados ocultaron estos tesoros y no vivieron para recuperarlos. Hispania se convirtió en un campo de batalla en el que los distintos poderes de Roma dirimieron sus diferencias, de esta época se conocen más de 60 «tesoros sertorianos» ocultados durante estos años de batalla, lo que refleja la necesidad de moneda que tenían ambos bandos para pagar a sus tropas.

 


 


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